En estos días, donde todo parece tender hacia el fin del año, toda actividad, todo espacio de tiempo se va en los buenos pensamientos, en los propósitos prefabricados que ni hace falta enumerar porque siempre son los mismos. A mi todas esas cosas me producen insomnio y después de dormir un par de horas, despierto pensando en el destino del universo, o si solo lo que quiere el mundo que nos rodea es perderse en el bullicio de la celebración y olvidarse de su existencia mortal y solo pensar en la bondad universal, aun cuando esta tenga todos sus cuestionamientos y todo termine siendo a final de cuentas una mera presunción, una presunción divertida y que por esta temporada deba de darle esa cara de alegría por muy hipócrita que esta sea, a veces también sincera, porque no.
Y así, a media noche, entre todos esos cuestionamientos profundos y lacerantes la única conclusión rotunda a la que llego es que: necesito dormir.

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