Lluvia que no beberás
jueves, 13 de agosto de 2009
Golpes
Cuentas largas, cuentas pendientes. Solo espero que sean cuatro semanas más a partir de hoy, solo cuatro cuatro cuatro. Primera semana de aquí para allá, empezando por este fin de semana, debe de haber alguna forma de darle un golpe brutal. Sino será hasta la siguiente, pero sin lo que pase en esta será algo complicado. Aparte es la moneda al aire, toda una tarde de excesos, religiosos e inútiles, pero todo depende de la mesura para terminar con saldo blanco. Mesura, paciencia control mental, no dejar que los efluvios mortales ronden por el aire. Y después el martes será día clave, pero no este, sino el siguiente. Ese martes de seguro ya habrá claridad, ven claridad. Y no una semana después sino un poco menos y ahí viene de nuevo. Pero para todo esto pies sobre la tierra, concentración, bajar los deseos y el dedo en el gatillo, todo puntual, luego cinco días más y otra vez creo que vamos de cinco en cinco, golpe a golpe, verso a verso.
martes, 11 de agosto de 2009
Lolo
Tres molotes, uno albo, dos cafés capuccino. Los tres sin comer, llegaron por desventura que nuevamente se le adjudica al que no se defienda. No comen, la canícula les hace vivir de vitamina E. Se reacomodan, los carruajes están en el establo, la espera de la mañana, porque a las 6 habrá que hacer los preparativos, que el día que estamos dispuestos a aparecernos lejos temprano se juntan los unos con los otros, al final de todas las cosas hermanos somos en dios, todopoderoso, canta tus loas y vive por la eternidad. Inspira. Tres balones, errores de dicción. Lluvia por ningún lado.
Ahí muere
Vomitivos cantos religiosos, donde quedó la mágia de Bach y Haëndel. ¿qué es eso de la virgen morenita, ale, ale aleluya?. No mamen. Que tristeza, desde cuando la devoción se volvió mediocridad, tampoco ha de ser el único ejemplo, debe de ser una o alguna de varias excepciones, aunque la excepción no es siempre la regla, y a lo mejor lo contrario es distinto o mejor. Por lo pronto solo juzgo, con razón por la misión que me ha encomendado el señor. El señor o el par de engendradores de virus o vacas. Me di por completo, ahora la misión es una, tal vez dos con todas las ramas que le brotan por todos lados. Luego pensemos en el después en el traslape. En el medio el revés, la duda, el registro, la vuelta, el versus, por lo pronto los cánticos, luego la deuda, luego librar las perdidas, luego lidiar con la falta de premio, para después compensarlo con otras cosas, como fines de semana abruptos, luego ir juntando poco a poco para el gran premio, luego ir deshaciéndome poco a poco para no sentir la infelicidad, luego ver por todo lo que se está quedando varado o tal vez irlo viendo de una vez, no mejor que ahí se quede.
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