Lluvia que no beberás

lunes, 29 de enero de 2007

Aniversario

No se que significado etimológico sea el correcto para la palabra aniversario. Podría revisarlo a unos cuantos teclazos, pero supongo que no es indispensable y se entiende por lo menos a simple vista.
Yo me localizo hace un año precisamente frente a mi escritorio todavia, esperando. Ahora me doy cuenta, por lo menos para estas razones de significado, el como ha pesado este año, como ha sido llevado, que evolución tan catastrófica he transcurrido en estos días. Lo que hay de mi y lo que había hace un año, son dos cosas radicalmente distintas.
Yo hace un año tenía definido un propósito, tenía un caracter, tenía la importancia fundada en el progreso, en la realidad, en el momento preciso, en la acción inmediata. Así de la nada el sustento desapareció, cambió toda la expectativa y ahora, no queda más que recordar. Toda esa amargura ha desaparecido, que por cierto, no era más que amargura bien fundamentada, que era real, concreta e inamovible, pero eso ya no existe que es lo mejor de todo. Me dediqué a reestructurar, a conocer, a reencontrar, a dejar todo por cerrado, a abrir nuevas puertas, algunos de quienes estaban ya no están en este mundo, otros reaparecen, pero más que alegrarme por los reencuentros, me doy cuenta que ya no me causan gracia, me ocupa otra vida, que ya no es la mía, la de aquel enero del 2006, que vida perdida.

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