Lluvia que no beberás

lunes, 12 de febrero de 2007

Pesadilla

Yo nunca he sido operado quirúrjicamente, pero me pregunto lo que se sentirá ser anestesiado y despertar con un agujero, con tu cuerpo intervenido, con esa invasión premeditada, cuando no hay remedio, cuando uno está imposibilitado a arrepentirse de lo que le están haciendo. Esa sensación desencadenada, de si se podrá volver a despertar cuando la decisión ya está tomada de arrancar ese tumor, despertar con el dolor de la herida, de la falta de algo que no servía, pero que sin embargo duele por un instante y que probablemente traiga consecuencias más terribles. Malditas pesadillas.

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