Lluvia que no beberás

lunes, 26 de febrero de 2007

Hoy ya no es ayer.

Hoy me levanto con una serie de propósitos en mente. Y todo empieza a darse forma agradable cuando se duerme temprano, con la conciencia tranquila, despertar y ver que si viene saliendo el solecito y que la temperatura es de 23°C, órale, me dan ganas de pensar que esto se ve que viene por buen camino. Así que me doy un baño, me sirvo un desayuno ligero y comienzo a ver los pendientes. Así mientras escucho el noticiero procuro ver la lista, la lista, la maldita lista. Tengo que hacer una serie de reparaciones, tengo una entrega para este fin de mes, ¿y que día es hoy?, y este febrero que no dura más que 4 semanas justas y precisas. Yo que me he clavado con la novedad de las reparaciones. Hoy no quiero pensar en el pasado, en lo agobiante que han sido estos días recientes, con más pila el panorama se vislumbra mejor. También tengo programado un reencuentro entre cuates, tal vez por ahí salga un hilo nuevo, un derrotero que nos lleva hacia destinos inimaginados. Pero no, lo más probable es que a lo mucho salgan las chelas, ya es algo.

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