Lluvia que no beberás
viernes, 16 de febrero de 2007
El dilema de los gigas
Cuando existe la esperanza la vida toma otro panorama. Tan desolado se encontraba todo este asunto, que ahora la labor de poner orden se volvió más ágil, más amena, más dedicada. Hoy fueron los discos, vaya que es una labor harto dedicada para el descifrar que está en cada uno de ellos, desde que se van grabando, usándose algún tiempo y luego colocados en algún rincón donde primero se puede ver y se sabe que contienen, luego lo cubre algún libro y otras tantas cosas de esas que se acumulan así nomás porque si. Hoy fue ir encontrando cada uno de ellos, verlos, clasificarlos y almacenarlos como dios manda. Ahora me encuentro en una necesidad ya urgente de una manera eficiente de almacenar gigas y gigas, sobre todo de música. Entre lo que puede ser un disco duro hambriento de esos gigas o un ipod o alguna versión fresa de reproductores de mp3 que pueda guardar toda esa música, que por lo pronto se queda a dormir en un cd que voy a terminar olvidando, pienso pienso, ¿cuál será la mejor opción? Me convence el ese algo que puede ser como un ipod pero eso de andar cargando todo mi historial musical para que lo termine dejando olvidado en alguna parte o termine siendo destruido por alguna fuerza externa, aun cuando no es necesario que ese sea el caso, pero mejor lo sigo pensando. Pero por lo pronto mi habitat ya se ve más decentito. Ái la llevo.
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