Paso el mes de septiembre, sería el lejano 2003 cuando yo comenzaba a sospechar algo, pero no decía nada. Aunque las sospechas son siempre verdades cuando no hay quien diga lo contrario, así que con el paso de pocos meses, muy pocos, la sospecha se convirtió en realidad, lo incierto era una certeza rotunda. Así con el paso del tiempo fui olvidando poco a poco y con la suficiente rudeza que pude conseguir, con las actitudes más instrospectivas que me pude inventar dejarlo todo por un lado.
Todavia me sorprendo cuando me veo buscando alguna pista de aquellos días remotos, de como esas lineas se cortaron, ver si hay algún viejo retazo de algo, pero no, si se fue para siempre.
Lluvia que no beberás
miércoles, 28 de febrero de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario