Lluvia que no beberás

sábado, 30 de diciembre de 2006

Nada


Nada que refleje más clara la nulidad que una imagen. Una imagen sin concepto y sin contexto. Sin palabrerio sin nada y solo así como es.

que buena fiesta

Así es. Porque así lo sigue siendo, las sorpresas siempre son mejores, para bien o para mal.
No se que significan estas fechas para los demás, fuera de la retórica de siempre. Yo lo siento siempre como una burbuja que se infla enorme antes de tiempo y ya por estas fechas se vuelve un valemadrísmo inicuo que conforme transcurre mi vida cada vez tiene menos sentido y termina siendo para las doce de las noche del 31 una tortura, esperar la hora indicada para abrazar a medio mundo, sonreír y los buenos deseos y bla bla. Nada nuevo, nada grandioso, nada enternecedor, nada trascendente, me vale y me revale. Si al menos eso de los propósitos funcionara como una expectativa de que las cosas van a ser mejores, pero no pasa nada, lo mismo, bueno, si pasan cosas, pero nada dentro de lo que un propósito previamente maquinado pudiera ofrecer, más bien las mejores cosas vienen de lo que menos me espero. De hecho las peores también. Así que mis despropósitos para este próximo año y los posteriores será la anulación de la medida anual, de inicio a fin, me vale el año nuevo, me valen los propósitos, me vale la cena, los predestinados a perderse en el alcohol y en la anulación momentánea, prefiero pensar en los acentos prosódicos de alguna palabra que casi nunca uso, tener una botella de agua a la mano cuando la que tengo se ha terminado, escuchar mientras pienso en otra cosa y solo asentir como respuesta, y decirme a mi mismo: “a mi que me importa”.
Pero esto es solo una interpretación personal. Si a alguien si le importan las fiestas de fin de año y todas esas cosas, pues si les deseo un feliz año, lo que sea de cada quien. Pero por mi, aunque sea de a mentiras.

miércoles, 27 de diciembre de 2006

¿es broma?

Si tomamos las cosas por el sentido común suena lógico que un desayuno de tostadas con salsa búfalo no es la dieta ideal para comenzar el día. Pero después de un viaje relámpago y ya que la vuelta había sido más cómoda porque el asiento si era reclinable, sin embargo descansar en plenas vacaciones no es un pecado y sin más que desayunar dormité un rato por la mañana hasta que un terrible dolor de estómago corto con todas las intenciones de descansar. Descubrí que una taza de café tampoco es un buen remedio, así que decidí mejor ir a comer algo más nutritivo. En la comida veo la televisión sobre las cosas sin relevancia de las que (raro) suelen hablar, pero me doy cuenta que por una suerte de numerología tengo el mismo destino cabalístico que Felipe Calderón para el 2007. Ya no se si desearle que le vaya muy bien, ya no se si hablarle y compartir con él nuestra suerte conjunta, en las buenas o en las malas. Y tan mal que me cae el méndigo espurio, me lleva. Ya quisiera que este día fuera 28 de Diciembre y todo fuera una mala broma. Por ahora solo es un dolor de estómago mitigado y un futuro incierto.

Y lo que falta

Si apenas falta menos de una semana, cuando yo ya daba por terminado este año. Mientras que los troyanos dieron muerte a mi sistema operativo y ahora empieza en pañales, como el mismísimo, en plena nochebuena volvió a renacer mi computadora.
Pero con eso de las preposadas, la misma navidad y los contratiempos, yo ya me hacía en otra cosa, mariposa. Y vaya que si lo había olvidado, pero ahora veo que por lo pronto, institucionalmente todavía falta el día de los inocentes, un cumpleaños más, la fiesta de fin de año y lo que se acumule. Pero con esto de los ires y venires, los porvenires preocupantes y las ocupaciones cotidianas y las extemporaneas, los pesares del día a día, las sorpresas de último momento, las llantas que se desinflan cuando uno más las necesita para la acción rápida, y es que uno ya no está hecho para estos trotes, como el llegar en plena madrugada, no no, así no se puede terminar un año, sin embargo los tormentos no vienen gratuitos, así que una buena práctica es bajarle un poquito al ritmo, dormir un ratito, leer otro ratito y luego dormir otra vez, porque las cosas por hacer todavia son muchas, pero también hay que descansar de este mundo, aunque sea un ratito.

martes, 26 de diciembre de 2006

Para hablar de la navidad

Podría ser más creativo y de alguna manera hablar de la navidad sin recaer en la cursilería de estos días o las frases prefabricadas. Pero nada me obliga a definirla de alguna forma en la que pudiera encontrarle un sentido personal real. Y como todo lo que hay que de decir por demás acerca de la navidad está más que dicho y remasticado, pues ya mejor no digo nada.

sábado, 23 de diciembre de 2006

Por hoy

Porque hoy podría ser un día cualquiera, sin embargo no lo es. Hoy es hoy y no se repite, como ayer no fue igual que antes, así como iba a ser hoy sin lo demás. Pero para que esto tenga un contexto, porque al divagar en forma inconcreta se vuelve un vicio, y el vicio de conjeturar con una frase y otra nos lleva de rotunda manera hacia un precipicio de palabras que no dicen por lo general nada.
Pero ante el inevitable ataque que la navidad y el fin de año nos revela y lo inalterable que nos lleva a vivir estas consecuencias del sistema, de lo global que se ha vuelto nuestras vidas, hasta de los que pueden tener acceso a leer o escuchar en medios electrónicos, frases globales, prototipos de ideas, atentados contra el buen gusto, que solo son dignos del juicio inapelable de la inquisición. Pero que remedio, mientras no lo atraviese a uno el certero plomo de la bala metafórica que nos tiene preparada algún siniestro momento de nuestra existencia, lo demás no importa. Sobre todo porque lo digo yo. Para mi mismo.

jueves, 21 de diciembre de 2006

Los gatos


Y me he encontrado con la fotografía en la que vi un gato después de una noche tortuosa y trepidante. Más que por el gato, recuerdo el día en que tomé la fotografía, como esa especie de parteaguas en la que se suele dividir nuestra existencia, en la que de alguna forma representan cosas (como un gato que desaparece) que se llevan para siempre, o por lo menos por mucho tiempo. La foto tiene poco más de un año, pero todavía puedo recordar ver el gato andar por el techo de la casa del vecino, todavia recuerdo estar sentado viendo como el sol salía por un extremo y sin atinar muy bien que estaba pasando, en muchos sentidos. Tampoco quiere decir que hoy la puntería sea muy buena. Pero ahí está ese gato que me recuerda que algún día no fue así, que ha pasado mucho tiempo y que las cosas van cambiando.