Lluvia que no beberás
sábado, 17 de enero de 2009
Los tiempos de crisis
Ahora que he vuelto a recordarlo todo, me doy cuenta del paso de las cosas. Las distancias y de todo eso. Pero en fin, antes de que se me olvide primero el recuerdo y otra vez a lo mismo, a lo mismo de hace poco, de la tristeza anterior a la incertidumbre de este momento. Pero primero las oraciones, o lo que se pueda definir como este sentimiento. El pesar por aquél muchacho que ha sufrido en estos últimos días desde su nacimiento y que ahora espero su recuperación, mientras tanto la incertidumbre y todas las esperanzas a su favor, su recuperación. Vuelvo a lo mismo y me entristece ser recurrente. Por la estima, el valor y la cruel indiferencia con que suelen sucederse las cosas. Sin desviarme, que han pasado ya dos meses de tu vuelta y nomás nada. Solo cordialidades, que hasta el camino de entrada era todavia una recurrencia de no se cuando porque ya ni siquiera es, si acaso solo es ahora un efímero lapsus circunstancial, pero ahora si que nada, el trabajo constante vacía, va la rutina en camino y apenas una peli hace un rato y ahora de vuelta a la lectura, luego a desahogar un poco, por primera vez desde hace un tiempo un espacio tranquilo, sin esperar nada, con la salud y el líbido en lo más alto, ahora solo la añoranza de los buenos tiempos.
lunes, 1 de diciembre de 2008
Agonia
Hoy ha sido un día particularmente triste.No se necesitan grandes secuestros que paran las prensas, ni recesiones que hacen lamentar la existencia, ni inflaciones que abultan la panza. Nada de eso. Las deudas morales pesan. El extravío de los dias es indistinto, la palabra fluye entre inútiles oidos. Todo vaga y no hay respuestas. No hay buenas noticias, que no son necesarias las grandes noticias. Solo buenas. Esas no han aparecido hoy. Me hubiera gustado ver aparecer en el reloj la hora exacta a la que me levantó, no fue así. Me hubiera gustado ver que los platos no estaban rotos, que no me mordían las manos, que apenas llegara la cantidad exacta, lo justo para hoy, la llamada que nunca llegará, tampoco eso paso. Me hubiera gustado ver al pobre, pobre de ti, espero que estés bien, que cruel, que lamentable suceso, por eso detesto esas desatenciones, la gente distraida que suele llevar a cabo acciones tan crueles y desentenderse así porque si, disculpados (por si mismos) por su falta de sensibilidad, que pena. En el ambiente no ha sucedido ninguna catástrofe, no hay delito que perseguir, no hay largas agonias, ni muerte incierta, solo la certidumbre de que otra vez hay algo que falta, que parece que no volverá, que podría ser que esté en un buen lugar o todo lo contrario, que este sufriendo una angustia, no hay nada de cierto en esto, más que la ausencia, de nuevo ese sentimiento desgarrador. Y de lo demás más lapsos, que no dejan de ser costumbre a pesar que a la larga sigue siendo la misma angustia de todos los días, para volver a esperar que la hora en el reloj sea la correcta, el momento justo de volver a poner los pies en la tierra y empezar a caminarlo sin rumbo fijo.
martes, 25 de noviembre de 2008
Básico
A veces se me olvidan las contraseñas, pero no puedo decir que me las recuerden siempre porque eso sería una garantía para olvidarlas para siempre. Aún no se que pasará,pero las acciones deben de ser inmediatas, que mientras tanto debo de hacer más labor. De nuevo la cuesta abajo. Pero si de alguna cosa debe estar presente es la presencia, redundante al fin. La ausencia que también es clara. Las definiciones se han vuelto más finas. La claridad, el asentamiento que sin mucho exagerar se ha vuelto terrible, implacable. Como es la vida. Como redefinir todo. El primero fue de ir al teléfono y estar apenas unos minutos. Luego fue de estar recostado largos días recostado haciendo malabares. Ahora se ha vuelto de frente, es más cómodo. Pedazo de corazón vacío. Se vuelven las cosas más elásticas. Y se revuelven los pensamientos. Solo un poquito de esperanza.Y mucho por hacer. Pero por lo pronto hacer la espera que no es para motivos mayores, sino para motivos básicos.
miércoles, 19 de noviembre de 2008
No más.
¿Como pasar del terreno de la suposición al terreno de las ideas concretas? Cuando todo es cuestión de lo que se tiene, de lo que se espera, de lo que se promete y compromete, lo ensoñado, la duda, la realidad, el sueño profundo, el sueño intranquilo, el insomnio, la lluvia, el frío, la calumnia, el coraje, la indiferencia, el vacío. Y sin embargo llega la mañana, llega y entra y se desgaja por todas partes y hay que empezar a escuchar, hay que empezar a escribir y a concretar las cosas, a pasar por las calles ver y pensar y escribir otro poquito, leer, desayunar un poco y estructurar lo que sigue y vovler a la espera, a no dejarse llevar por los vicios, acotar los límites dejar en claro las otras. Formar los libros, quitar algo de polvo, buscarle espacio a las demás, llenar el vaso de agua, cerrar los ojos, desear la siesta, desear el aire. Desear la tarde y el imparable canto, los ruidos de la noche.
En Septiembre me había dado la idea. Hoy creo que tengo que encontrarme otra idea.
En Septiembre me había dado la idea. Hoy creo que tengo que encontrarme otra idea.
lunes, 10 de noviembre de 2008
Espera
No se porque guardo todavia notas rencorosas, aunque eso ya no sea lo de hoy, en fin, puede ser lo que sea. Ahora que sopla inusual el viento del sur y que la inflación se ha dejado sentir, primero en la mañana y después en las tortillas. Otra vez regresaron las pesadillas, ahora era un tigre y unos ladrones. Pero fue demasiado temprano. Dormir temprano no me hace bien. Solo me sirve cuando hay dolores y para olvidarlos es mejor dormir, aunque se acerquen los tigres, no precisamente a la final, pero de eso no se nada porque no me he enterado demasiado. Luego la inflación estaba en las semillas. Ahí estaba, así que decidí comprar solo la mitad. El lugar estaba cerrado así que regresé escuchando love song, sin nada en especial y viendo que el día se me fue viendo estrellitas. Me acordaba de otras cosas, pero solo quería definir que paso el viernes por la tarde sin alcanzar a ver bien del todo. Vi las fotos pero no conocía bien a nadie. Me voy a quedar escuchando a ver que sucede. Pero a dormir ya no, te espero.
sábado, 11 de octubre de 2008
¿será que te embellece ser feliz?
Lo dudo, pero ahora no ando de malas. Solo pensaba escribir porque de alguna manera ya ha pasado algo de tiempo, y como hemos dejado muchas cosas atrás pues tal vez, pensé yo. Hay todavia más, pero solo que recuerdo. Palabra perpetua. Y el sandwich, y a lo mejor nomás me hago a la idea loca yo solo. Pero, pues chido. Todavia los problemas, pero ya después. Vaya problemas. Los lunes puede ser. Cancún. Desliz. Cercanos. Trompas de falopio. 2000 año raro, pero no peor, peores han sido pocos. La verdad fueron malos. Pero cerca está. Te escribo. Bye. Estás mucho más guapa.
viernes, 3 de octubre de 2008
Tumbas
Quería escribir algo mientras esperaba, y ante la espera se me ha olvidado todo, hasta el hecho de esperar. Pero me acordaba que ya no me acordaba de ti. Y de lo otro aquello que también no me acordaba, pero siempre que paso por el aeropuerto me acuerdo de los pasos que dimos juntos, de cuando me hablabas de lo que llebabas en tu maleta, de los cafés y de una canción de the police que acababas de escuchar y que llevaba un remolino en la cabeza. También vi unas fotos de unos gatos, esos gatos son otra cosa me decias, que íbamos con retraso y yo todavía no sabía que hacer con las deudas, pero por lo pronto ya no me quería acordar de eso, y así pasábamos el rato. Y de la vez que veíamos como se revolvía todo en el aire, pero ya son las 5 menos 10 y quería solo acordarme, como decía que james dean tiraba piedras. Yo tiro la primera piedra para dejarme caer en una lluvia de recuerdos. Túmbame.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
