Lluvia que no beberás

martes, 25 de noviembre de 2008

Básico

A veces se me olvidan las contraseñas, pero no puedo decir que me las recuerden siempre porque eso sería una garantía para olvidarlas para siempre. Aún no se que pasará,pero las acciones deben de ser inmediatas, que mientras tanto debo de hacer más labor. De nuevo la cuesta abajo. Pero si de alguna cosa debe estar presente es la presencia, redundante al fin. La ausencia que también es clara. Las definiciones se han vuelto más finas. La claridad, el asentamiento que sin mucho exagerar se ha vuelto terrible, implacable. Como es la vida. Como redefinir todo. El primero fue de ir al teléfono y estar apenas unos minutos. Luego fue de estar recostado largos días recostado haciendo malabares. Ahora se ha vuelto de frente, es más cómodo. Pedazo de corazón vacío. Se vuelven las cosas más elásticas. Y se revuelven los pensamientos. Solo un poquito de esperanza.Y mucho por hacer. Pero por lo pronto hacer la espera que no es para motivos mayores, sino para motivos básicos.

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