Lluvia que no beberás

viernes, 22 de junio de 2007

Ay, que inocente.

En una etapa de mi vida en la que pensé que sería sano algún día de estos borrarla de mi memoria en base a alcoholizaciones consecutivas y actividades inútiles y poco prosperas, pues en ese tiempo tenía la absoluta certeza de que no había mejor forma de lograr dejar las cosas en claro más que agarrándose a madrazos, ya había anulado por completo el sentido de la cordialidad, de la palabra como fin último de las decisiones civilizadas, hasta de la hipocresia como una forma de sonrisa desgraciada, pero de nada servía, la paciencia se había acabado y en el fondo solo quedaba un deseo brutal de venganza que de cualquier forma sería justa, valiosa ante todo, eramos todos sabedores de que esa venganza tarde o temprano era merecida para la redención de todos los males. Tanto fue así, que de cierta manera el apoyo de los demás era suficiente, que con magnánimo sentido decidimos perdonar la venganza, pues el meollo del asunto simplemente decidió perderse de nuestra existencia. Pero volvió. Volvió en el momento menos oportuno. Justo cuando no estaba yo para esperarlo. Y así fue como me hice de mi primer pandilla a sueldo. Solo cobraban cervezas, y lo esperaron y lo vieron llegar, pero nunca lo encontraron con las manos en la masa.
No quería acordarme de eso. Pero todo paso y ya después me olvidé también de todo eso y de nuevo me dije que ya no me importaba su existencia, ni la existencia de los demás, pero hoy me acordé gracias a la memoria, a saber perdonar lo que no se debe perdonar, por olvidar y creer que las cosas son distintas, por... inocente.

jueves, 21 de junio de 2007

Precaución

Si bajo las escaleras, procuro tomar el bandaral y medir la distancia que existe entre un escalón y otro hasta que estoy seguro que las medidas cumplen con la reglamentación internacional de construcción y no me voy a encontrar con un escalón desigual. Entonces corro escalera abajo con plena tranquilidad.
Si en sueños me encuentro a alguien que se come una pera mientras piensa que va a llegar su mamá acompañada por las tías y el cuarto está sin hacerse, la despensa está agotada me pongo a pensar sobre las consecuencias del hambre en el mundo y sobre un Ferrari que recorre los alpes mientras su conductor tiene la certeza de que llegará tarde a su reunión.

sábado, 16 de junio de 2007

Amanece

No estaba acostumbrado a ver estos amaneceres florales, o amanecía más tarde o estaba perdido en otras circunstancias para este preciso instante, durante muchos meses, en cualquier parte y por lo tanto para cualquier instante. Ahora solo se escuchan los pájaros dando brincos por todos lados, iniciando con la conciencia de conseguir lo que han de comer hoy. Todo florece alrededor, algo se necesitará para lograr el equilibrio.
Me llevo un trago a la boca y ese sabor particular corre sin gracia a través de mi garganta, por ahí pasa sin decirme gran cosa, sin saber su destino van todos buscando lo que sea que busquen, tal vez encontrando lo que no esperaban, tal vez su fin es formar parte solamente del destino buscado por otros o solo ser la nulidad, el punto donde nada queda determinado y todo se consume molido por esa cosa que se traga a si misma y que no define nada.

viernes, 15 de junio de 2007

Casi a diario

Podría haber tomado el camino de regreso, pero hoy pude ir dos veces a la casa en un mismo día, caso insólito considerando que la primavera se desvanece poco a poco y en estos días lo que implica mover cualquier tipo de músculo produce un daño severo al calentamiento global de todas las galaxias existentes y aún desconocidas. Pero no lo hice, de hecho tampoco pienso hacerlo mañana. He agotado todo el saldo del teléfono, así que empezaré a pensar que alguien podría llamar en cualquier momento, porque de todas formas yo no lo haría, aún cuando tuviera que hacerlo por alguna urgencia, si necesitara alguna ambulancia tengo que salir a la calle a alborotar a los vecinos con alaridos. Pero las nubes no aparecen, si son montañas de un país escandinavo, si solo son medidas metafóricas de algo que también es una interpretación barata, de todas formas algún día acabará el verano y solo entonces me darán ganas de ir y arreglar todo lo que hace falta de arreglar, todo lo que no implique golpes secos, de lo demás yo me encargo.

martes, 15 de mayo de 2007

¿Y todo para qué?

Si después de todo nada cambia. ¿Para qué? Si de todas formas nada declina las cosas en favor o en contra, si las historias se resuelven en dos capítulos, si el amor verdadero viene de lejos, si a partir de que duermo soy consumido por flagelos cósmicos que desgarran las manos, si el esforzarse es inútil en la medida que buscamos el ideal incorrecto.

jueves, 10 de mayo de 2007

¿y mi queso?

Algo así rezaba el título de un libro mal nacido del cual hicieron alarde las almas perdidas deseosas de obtener exito en esta vida, sin saber siquiera si ese era acaso su objetivo existencial, sin saber las consecuencias ni antecedentes ni la etimología pertinente.
Yo me acordé de ese libro malhabido porque ayer recibí de mi abuela un queso, me recomendó acompañarlo con una taza de café. Mientras me dedicaba a otros asuntos vi a mi hermana darle un pequeño pellizco, yo lo tomé y lo cerré. Hasta ahí todo queda claro. Al llegar a la casa abro una botella de vino, tomo un cuchillo y reviso mi maleta ¡¿y mi queso?!. Pensé que en algún momento de descuido lo guardaría en el refrigerador y lo busco afanosamente, pero nada.
Ahora no se si lo guardaría en la maleta o solo lo imaginé, no se si lo guardé en el refrigerador y estará perdido dentro de sus entrañas, si algún astuto ratón dió con el en algún momento de descuido, tal vez estoy viviendo una vida alternativa en otra dimensión, si mi queso era de un material autodestructivo, si sueño despierto o que se yo. Ahora mi copa de vino la acompaño con aire impuro e incertidumbre.

sábado, 14 de abril de 2007

Mucho después

Después de tantas cosas, me gustaría refrescar la memoria, aun cuando en ella pueden caber tantas cosas, que algunas por dolorosas han pasado a borrarse, aunque la memoria es un refugio inmenso, se queda todo ello, pero el sentimiento del recuerdo se degrada si no se reanima, pero la naturaleza humana está hecha para tener una memoria colectiva en la que los errores y aciertos suelen ser útiles para cualquier eventualidad, sino seríamos un disparate completo, que en realidad lo somos, pero si generalizamos podemos librarnos de muchas desgracias y torturas inhertes. Recuerdo mis hábitos de pulcritud por ejemplo, la organización perversa con que incluía mi cotidianidad un toque de orden, ahora puedo despertar a alguna hora tardía, puedo despertar temprano y sin embargo no hacer lo que tenía planeado. Pero ya se han ido las visitas que después de bastantes desaires no me han comprendido. Yo tampoco, podría decirles. Recuerdo por ejemplo como me desvivía por ver a Sara, ahora apenas la veo de vez en cuando y tampoco me importa. Pero tampoco me importa recordar porque, si los humanos servimos para acumular memoria y desecharla cuando ya no nos sirve para un fin práctico, si la misericordia cabe en un solo nombre, lo demás no importa. Por lo menos a mi.