No estaba acostumbrado a ver estos amaneceres florales, o amanecía más tarde o estaba perdido en otras circunstancias para este preciso instante, durante muchos meses, en cualquier parte y por lo tanto para cualquier instante. Ahora solo se escuchan los pájaros dando brincos por todos lados, iniciando con la conciencia de conseguir lo que han de comer hoy. Todo florece alrededor, algo se necesitará para lograr el equilibrio.
Me llevo un trago a la boca y ese sabor particular corre sin gracia a través de mi garganta, por ahí pasa sin decirme gran cosa, sin saber su destino van todos buscando lo que sea que busquen, tal vez encontrando lo que no esperaban, tal vez su fin es formar parte solamente del destino buscado por otros o solo ser la nulidad, el punto donde nada queda determinado y todo se consume molido por esa cosa que se traga a si misma y que no define nada.
Lluvia que no beberás
sábado, 16 de junio de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario