Si bajo las escaleras, procuro tomar el bandaral y medir la distancia que existe entre un escalón y otro hasta que estoy seguro que las medidas cumplen con la reglamentación internacional de construcción y no me voy a encontrar con un escalón desigual. Entonces corro escalera abajo con plena tranquilidad.
Si en sueños me encuentro a alguien que se come una pera mientras piensa que va a llegar su mamá acompañada por las tías y el cuarto está sin hacerse, la despensa está agotada me pongo a pensar sobre las consecuencias del hambre en el mundo y sobre un Ferrari que recorre los alpes mientras su conductor tiene la certeza de que llegará tarde a su reunión.
Lluvia que no beberás
jueves, 21 de junio de 2007
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