Lluvia que no beberás
sábado, 14 de abril de 2007
Mucho después
Después de tantas cosas, me gustaría refrescar la memoria, aun cuando en ella pueden caber tantas cosas, que algunas por dolorosas han pasado a borrarse, aunque la memoria es un refugio inmenso, se queda todo ello, pero el sentimiento del recuerdo se degrada si no se reanima, pero la naturaleza humana está hecha para tener una memoria colectiva en la que los errores y aciertos suelen ser útiles para cualquier eventualidad, sino seríamos un disparate completo, que en realidad lo somos, pero si generalizamos podemos librarnos de muchas desgracias y torturas inhertes. Recuerdo mis hábitos de pulcritud por ejemplo, la organización perversa con que incluía mi cotidianidad un toque de orden, ahora puedo despertar a alguna hora tardía, puedo despertar temprano y sin embargo no hacer lo que tenía planeado. Pero ya se han ido las visitas que después de bastantes desaires no me han comprendido. Yo tampoco, podría decirles. Recuerdo por ejemplo como me desvivía por ver a Sara, ahora apenas la veo de vez en cuando y tampoco me importa. Pero tampoco me importa recordar porque, si los humanos servimos para acumular memoria y desecharla cuando ya no nos sirve para un fin práctico, si la misericordia cabe en un solo nombre, lo demás no importa. Por lo menos a mi.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario