Ahora que si vamos mal. Muy mal. Pero por fortuna hay de quien quejarse y a quien echarle todo el karma, descargar la ira, pero eso no resuelve nada, solo canaliza impulsos. Hoy estuvimos platicando, todo sirve, pero de ahí en adelante todo hay que ver de que manera se repara tantos daños, ya estabamos a punto y de nueva cuenta se echó a perder. Me lleva, no me dejas descansar ni un momento glorioso y amado todopoderoso. Ya quisiera dejar las preocupaciones a un lado, pero cuando ya parece que van a llegar a su fin me echas una piedra más grande encima y a empezar de nueva cuenta, no seas así de ingrato, mira que ya me he puesto a desearte lo mejor, las malas vibras van en otro sentido, yo solo lo que te pido gran todopoderoso que me dejes respirar un ratito, que vea mis gráficas empinarse como la bolsa de valores, que se hagan trizas y me dejen en paz, pero si nomás respiro un momento me das un apretón, pues así ni como ni cuando, toda la semana siguiente es espantosa, me uno al suplicio de tu único hijo carnal y me llevo a cuestas esa cruz con todas las penas que me has guardado durante estos últimos años.
Gracias, te quiero mil.
Lluvia que no beberás
miércoles, 1 de abril de 2009
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