Lluvia que no beberás
sábado, 11 de abril de 2009
Arrepentimiento
Quien sabe cual será el saldo total de mis actos. De entrada no fue tan buena noche. A lo mejor salen más caras las albóndigas que el caldo. Todo en conjunto había mala vibra. Ni tanto pero como que no fue buena opción, una podría haber sido buena, pero era bastante caótico y a lo mejor no hubiera podido hacer completos los deberes. En fin, que la idea era acercarnos y parece que no quedaron muy bien los erreglos, ahora hay que esperar tres semanas a ver si esa es buena prueba de fuego. La que se verá si ya está apestando el asunto o todo va derecho. Pero mañana a esperar la llamada madrugadora que no tiene que ver con nada de esto. Pero el lunes veremos si esa puede ser una idea que funcione. Quien sabe, pero para de una vez librarnos de una lata por dos semanas y de la otra que va a ser más pesada. Bien poquito espacio para moverse. En fin, pues no dió muy buenos resultados la apuesta. Más o menos, pero no se sabrá, ahora hay que trabajar entre semana para que se curen esas heridas y las ideas vuelvan a su camino más claro. Ay no, que suplicio. Y esa más que nada fue por desairar a unos que toda la semana me la hicieron fea. Fue devuelta y clara, las cartas abiertas que a mi no me quedan mal así porque si. Pero eso ya sentó base, lo otro también ya se vió y ya no debe de volver a suceder nunca más. Ahora a reparar todo, es lo que concluye la holy week. Resanar todo de aquí para adelante, porque ni siquiera que este día debería ser bueno no se ve nada por ningún lado. Perdón.
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