Lluvia que no beberás
jueves, 2 de abril de 2009
Honestidad
Primero las cosas parece que se resuelven, las plegarias dan resultado, sale la única enervante pancha a decir sus cosas. Pero de ahí las cosas pintaban bien. Luego me dijeron que en 20 minutos ya estaba todo resuelto, hasta los datos sonaban bien, firma aquí, me traes esto acá y ya todo sonaba de ensueño. Pasaron los 20, pasaron 30, una, dos horas. Hablo nuevamente, me dice la misma persona que me habló tan amigablemente que me comunique mañana para saber que paso. Así paso la vez anterior, así ha pasado todas las veces anteriores. Ya todas las nubes se esfumaron, y los querubines y las buenas esperanzas de una estabilidad. Ya mañana llamaré y me dirán lo mismo, se harán los sordos, que la virgen les habla, porque nadie se atreve a decirte en la cara que siempre no. Y todo por una cuestión de honestidad, nunca he sabido que aparece ahí, pero creo que siempre me va mal en ese punto, aún cuando creo ser congruente, siempre he querido serlo, ¿pero que será?, robar no lo pensaría, ni tampoco darle nalgadas a alguien así nomás porque si, pero si se trata de robar por hambre, eso si me pone a dudar, eso es comprensible, no puedo negarlo que la duda es real, no puedo tampoco negar que si me gusta alguien me le acercaría de alguna manera, pero eso no lo considero acoso sexual, son cosas distintas, ni lo de las nalgadas es otra cosa aparte. Si todo eso es considerado discordante pues yo ya no entiendo nada. Vayan pues a comprenderse sin polémica y sus rígidos procedimientos que no me dicen más. Ahora a esperar mañana no esperar nada. Buuuuuu.
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