Lluvia que no beberás
domingo, 12 de abril de 2009
transporte
Las oleadas de buenos deseos se aparecen. Y en esta mañana turbulenta un aire se respira con sabor de nuevo. No es la moledura de los músculos la que me tiene en postración, ni la inminente tortura de los próximos meses, ni el camino desconocido al que me llevarán a describir nuevas rutas de especialización. Pero es muy distinto a lo que yo esperaba. Sin embargo dejo caer en medio de este amanecer nublado una gotita de lo que quería que pasara.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario