Lluvia que no beberás

martes, 15 de mayo de 2007

¿Y todo para qué?

Si después de todo nada cambia. ¿Para qué? Si de todas formas nada declina las cosas en favor o en contra, si las historias se resuelven en dos capítulos, si el amor verdadero viene de lejos, si a partir de que duermo soy consumido por flagelos cósmicos que desgarran las manos, si el esforzarse es inútil en la medida que buscamos el ideal incorrecto.

jueves, 10 de mayo de 2007

¿y mi queso?

Algo así rezaba el título de un libro mal nacido del cual hicieron alarde las almas perdidas deseosas de obtener exito en esta vida, sin saber siquiera si ese era acaso su objetivo existencial, sin saber las consecuencias ni antecedentes ni la etimología pertinente.
Yo me acordé de ese libro malhabido porque ayer recibí de mi abuela un queso, me recomendó acompañarlo con una taza de café. Mientras me dedicaba a otros asuntos vi a mi hermana darle un pequeño pellizco, yo lo tomé y lo cerré. Hasta ahí todo queda claro. Al llegar a la casa abro una botella de vino, tomo un cuchillo y reviso mi maleta ¡¿y mi queso?!. Pensé que en algún momento de descuido lo guardaría en el refrigerador y lo busco afanosamente, pero nada.
Ahora no se si lo guardaría en la maleta o solo lo imaginé, no se si lo guardé en el refrigerador y estará perdido dentro de sus entrañas, si algún astuto ratón dió con el en algún momento de descuido, tal vez estoy viviendo una vida alternativa en otra dimensión, si mi queso era de un material autodestructivo, si sueño despierto o que se yo. Ahora mi copa de vino la acompaño con aire impuro e incertidumbre.

sábado, 14 de abril de 2007

Mucho después

Después de tantas cosas, me gustaría refrescar la memoria, aun cuando en ella pueden caber tantas cosas, que algunas por dolorosas han pasado a borrarse, aunque la memoria es un refugio inmenso, se queda todo ello, pero el sentimiento del recuerdo se degrada si no se reanima, pero la naturaleza humana está hecha para tener una memoria colectiva en la que los errores y aciertos suelen ser útiles para cualquier eventualidad, sino seríamos un disparate completo, que en realidad lo somos, pero si generalizamos podemos librarnos de muchas desgracias y torturas inhertes. Recuerdo mis hábitos de pulcritud por ejemplo, la organización perversa con que incluía mi cotidianidad un toque de orden, ahora puedo despertar a alguna hora tardía, puedo despertar temprano y sin embargo no hacer lo que tenía planeado. Pero ya se han ido las visitas que después de bastantes desaires no me han comprendido. Yo tampoco, podría decirles. Recuerdo por ejemplo como me desvivía por ver a Sara, ahora apenas la veo de vez en cuando y tampoco me importa. Pero tampoco me importa recordar porque, si los humanos servimos para acumular memoria y desecharla cuando ya no nos sirve para un fin práctico, si la misericordia cabe en un solo nombre, lo demás no importa. Por lo menos a mi.

sábado, 31 de marzo de 2007

Las visitas

Otra vez tengo de esos visitantes inconvenientes, de los que puedes irte sin ningún problema, pero mañana eso traerá consecuencias serías. Así que hay que esperar un poquito a que se largue, porque ni necesidad de atenderlo tengo, me puedo desaparecer brevemente, pero a la hora del besamanos tengo que estar presente para despedir a su honorabilísima santidad. Rayos. A mi ya se me antoja estar allá donde está el alcohol.

viernes, 30 de marzo de 2007

No se.

No se que sea, pero siempre los periodos prevacacionales son terribles. Como este mismo instante. Y realmente no se porque.
Sobre todo por las palabras esdrújulas, aunque no tengan mucho que ver para el caso.

sábado, 24 de marzo de 2007

Ocupado

He estado tan ocupado que para muy pocas cosas he tenido oportunidad de detenerme a pensar, y no tanto porque me guste pensar o al menos hacer alarde de lo mismo, ni de hacer del gusto por el pensamiento conciente alguna actitud de presunción, ni mucho menos, pero podría tal vez preguntarme algún día de estos sobre la fortuna de Bill Gates o que si el invierno se acabó o cualquier otra banalidad. En fin, resultaría inútil enumerar, por las mismas razones antes expuestas, osea, porque no tiene sentido detenerme a pensarlas, si de todas formas no voy a tener tiempo para darles espacio en mis días recientes. Parece idiota, pero si lo es. Más no quería dejar pasar un día más sin escribir aunque sea un retoño burdo e insípido del que me puedo arrepentir algún día, pero por lo menos aquí se queda plasmado, de que aunque no tenía nada que decir, pues al menos dije algo. Por más estúpido e intrascendente que pueda parecer, si y que.

jueves, 15 de marzo de 2007

Buena calidad

Si en algún viaje que realicen por Canadá buscan algún detalle para regalar a un ser querido, no duden en comprar una taza para el café. Aparte del lindo detalle son muy resistentes. Calidad garantizada.


Resistentes a las caidas desde segundos pisos
Impresionante.