Lluvia que no beberás

miércoles, 28 de febrero de 2007

Definitivo

Paso el mes de septiembre, sería el lejano 2003 cuando yo comenzaba a sospechar algo, pero no decía nada. Aunque las sospechas son siempre verdades cuando no hay quien diga lo contrario, así que con el paso de pocos meses, muy pocos, la sospecha se convirtió en realidad, lo incierto era una certeza rotunda. Así con el paso del tiempo fui olvidando poco a poco y con la suficiente rudeza que pude conseguir, con las actitudes más instrospectivas que me pude inventar dejarlo todo por un lado.
Todavia me sorprendo cuando me veo buscando alguna pista de aquellos días remotos, de como esas lineas se cortaron, ver si hay algún viejo retazo de algo, pero no, si se fue para siempre.

Alto ahí

Mientras que no salgan que va a volver a subir la tortilla, que los tres ceros o algo por el estilo, por mi que se suban o se bajen las bolsas me tiene sin cuidado, no tiene ningún efecto para los individuos de a pie, a la larga debe ser una cuestión de ajustes, pero nada de eso nos puede llevar a que hoy me cueste más caro el vivir. Nunca sería válido, por más que quieran engañarnos con cuestiones por el estilo.

martes, 27 de febrero de 2007

Así me gusta

Ya llevo el tiempo suficiente viviendo como para saber que me gustan más estas temporadas de transiciones que cualquier otra. Cuando la estación es clara, cuando el frío es agresivo o el calor es intolerable son etapas terribles. Pero ahora que se acerca la primavera y aun continua el invierno, se puede estar, se puede dar un paseo agradable, tomar el café y casi no pensar y se puede abrazar todo bajo una melodía lejana.

Del olvido y la ignorancia

Hoy no pude escuchar el noticiero porque apenas pude despertar a tiempo para la cita que tenía con Sara para ir a desayunar al centro. Me queda claro que no todos los días se puede andar desvelando uno y hacer compromisos madrugadores al día siguiente. Pero con tan relajados que han estado los días anteriores, aprovecho para darme unos ligeros desgastes innecesarios. No creo que sea tolerable como para que vaya arrastrando un lastre milenario. Y es que soñaba que estaba en una casa en renta con todos los demás y una niña se la pasaba rompiendo el control remoto de la televisión y nadie decía nada, porque estaban viendo la entrega de los oscares. Pero tal vez todo esto tendría un sentido concreto si no le hubiera dado un golpe duro a mi capacidad neuronal y recordara bien que era lo que iba a escribir. A ver si para la otra me acuerdo.

lunes, 26 de febrero de 2007

Hoy ya no es ayer.

Hoy me levanto con una serie de propósitos en mente. Y todo empieza a darse forma agradable cuando se duerme temprano, con la conciencia tranquila, despertar y ver que si viene saliendo el solecito y que la temperatura es de 23°C, órale, me dan ganas de pensar que esto se ve que viene por buen camino. Así que me doy un baño, me sirvo un desayuno ligero y comienzo a ver los pendientes. Así mientras escucho el noticiero procuro ver la lista, la lista, la maldita lista. Tengo que hacer una serie de reparaciones, tengo una entrega para este fin de mes, ¿y que día es hoy?, y este febrero que no dura más que 4 semanas justas y precisas. Yo que me he clavado con la novedad de las reparaciones. Hoy no quiero pensar en el pasado, en lo agobiante que han sido estos días recientes, con más pila el panorama se vislumbra mejor. También tengo programado un reencuentro entre cuates, tal vez por ahí salga un hilo nuevo, un derrotero que nos lleva hacia destinos inimaginados. Pero no, lo más probable es que a lo mucho salgan las chelas, ya es algo.

sábado, 24 de febrero de 2007

Hoy no es un día de esos

Cuando esperaba buenas noticias llegué y descubrí algo que es peor que si te dijeran que siempre no: "mira, si hubieras llegado hace 15 minutos la encontrabas, se acaba de ir y yo creo que ya no regresa. Pero puedes esperarte de aquí a unos doscientos siglos y ya te tendremos una respuesta favorable, ¿cómo ves?". Regreso a la casa con retraso, me voy a atender otros asuntos y olvido el número de teléfono para marcar antes de las 3. Regreso a casa a las 4 y hago la llamada "¿puedo pasar en este momento, es que fíjate que tuve un contratiempo?", la respuesta es en tono poco amigable "mira, tengo que salir, se me ha hecho tarde esperándote, si puedes mañana no hay problema, sino lo dejamos para la próxima semana o nunca ¿cómo ves?", yo digo: ¿te llamo mañana?.Respuesta en el mismo tono: "No, yo te aviso cuando se me pase la indignación de aquí a unos doscientosmil años. Gracias, nos vemos allá por hasta nunca".
Y yo que no acostumbro la lambisconería, y ahora que pensaba quedar bien con toda la alevosia y presunción posible salgo con mis babosadas de fin de semana. Es irónico que cuando realmente me propongo a hacerlo no se puede.
Son las 5 y nadie me ha invitado a tomar una cerveza. Ni siquiera eso.
Ahora no se como decir cuán significativo para mi es tener en este momento cinco centímetros de cadena. ¿Puede ser este mundo tan desastroso por detalles tan diminutos?
Si se puede. Pero puedes esperar unos doscientos millones de años luz y tal vez las cosas sean mejor cuando la constelación de omnitauro se eclipse con el escorpión unitario por una coalición de asteroides, tal vez en ese momento te vaya mejor. Si quieres por mientras puedes sentarte a sacarte los mocos o leer una tele y novelas en lo que llega el dentista.

viernes, 23 de febrero de 2007

Fuera de lugar

Semana bastante agitada, y aún no termina la agitación. El meollo del asunto es ¿hasta cuándo?. Yo todavia siento que cualquier cosa puede ser posible en estos días. Por lo pronto me deshago de pensar en ello y racionalizo un poquito lo que será este fin de semana, que con menos detalle que en otras ocasiones se abre sin nada predeterminado.
Ahora es el pleito con la conexión y los visitantes nuevos en la casa que están acostumbrados a descolgar el teléfono en cualquier momento, a hacer llamadas a deshoras y en consecuencia a desgraciarle a uno el trabajo por la red, en cualquier momento puedo ver como esta misma página se queda preguntándome si mis deseos de trabajar implican o no la conexión, que por cierto, no está disponible. Ya cuando esto esté publicado saldrá después de varios intentos, de diversas interrupciones. Que se larguen pronto. Ojalá yo pueda largarme pronto de este lugar.