Lluvia que no beberás

viernes, 29 de junio de 2007

ya se acaba la mitad del año

Y se me hace que se va a acabar la segunda mitad y no va a ocurrir nada extraordinario. Creo que ya han pasado muchos años sin que nada de eso ocurra. Como cuando la vejez se vuelve esa situación en la que nada se trastorna y todo es evidente. Me llevo toda la rutina en el bolsillo, todo es claro y concreto, absoluto. Como la verdad, como el deslizarse todos los días y escuchar a los vecinos mientras el calentamiento astral metatársico me llena la piel de ámpulas y alguna que otra célula que se va mutando en una maligna mutación redundante.
Ya el horario es un desmadre, amanece temprano, pero ya no se si sea más temprano cuando el horario era de otro modo, tampoco he visto cuantos días nos separan de las lluvias torrenciales al efecto invernadero, la destrucción de los casquetes polares o la llegada redentora de los priistas y sus doce apóstoles.
Si algo me queda claro es que me espera un viernes tan incierto como rutinario.

miércoles, 27 de junio de 2007

lunes, 25 de junio de 2007

30 de mayo del 2004

No se como fue, pero así fue.
Y de ese que veo en ese día no queda nada, ni él del video, ni memoria. Que risa de patraña, de miseria. lo mismo diré dentro de 5 años, lo juro.

No hay
El sábado en la mañana y hoy han sido unos amaneceres particularmente agradables, merecieron playa, yo fuí por ti no te preocupes, no sentí tanto calor como para tener ganas de matar a un árabe, pero ahora me imaginé lo que ha de haber sentido Mersault en El extranjero y envidié su ligereza, la playa volvió a ser un cuadro perfecto y un cangrejo se hizo el que me tiraba tierra, creo que me queria correr, hoy no se porque pero sentí frío y me acordé del formulismo cristiano que habla acerca de alguien que fuera capaz de dar esa sola mirada redentora que basta para sanarlo todo, me pareció muy blasfemo, eso nunca fue necesario ni útil. Ayer tuve oportunidad de ver los videos viejos donde estamos en el lugar de siempre con un estilo y una gracia horrible muy evidente, pero eso no es importante, todavia no alcanzo a distinguir que hay entre ese yo que está ahí y este yo que coexiste conmigo mismo en este presente, pero si es bastante la diferencia, no me conociste pero de entrada me veo en el video netamente evasivo, ese (viejo o joven desde donde se quiera ver) y yo ya ni nos miramos de frente esa distancia nos hace que seamos dos lados de la tortilla, la verdad no veo que hay ahí en esa imagen, es algo muy lejano, no son lúcidos todavia mis pensamientos, ni los hechos ni los sentimientos han entrado en una forma adecuada, más aun que adecuada, algo que se pueda llevar al menos bajo el brazo, no van prácticos, es solo cuestión de ajustarlo todo a proporciones humanas, se me figura que la desmesura es más poderosa que el hombre, cada cual evoluciona a su modo, yo ya lo vi, aunque por lo usual siempre estoy perdido en las proporciones y vuelve la pregunta incesante a martillar con una parsimonia muy dulce, creo que al final de cuentas a todos nos gusta por momentos ver correr sangre, y siempre busco palabras tibias que calienten la herida, entre más reflexionaba más cosas desconocidas y olvidadas sacaba, un día de recuerdos te da suficiente para masticarlo otros tantos más, como mersault, muy difuso, si yo se, y yo con tantas cosas por hacer pero aquí ando.

Lo veo y no lo creo

Ya me di cuenta que toda costumbre se vuelve experiencia, y que cada vez que hacemos algo lo vamos dejando ahí, para cuando volvemos se vuelve más fácil, pero todo es como un músculo que se trabaja, "mi corazón es un músculo sano pero necesita acción", el corazón, la mente.
Yo procuré cerrartodas las puertas,ahora que las abro hay gente extraña ahí afuera y ya no se por donde empezar, lo más fácil es cerrar y no saber más nada.
Pero empezar otra vez, no, yo ya no quiero.

domingo, 24 de junio de 2007

Deseos estúpidos

Algo de la música que tengo grabada en la computadora no podría borrarla nunca. Porque tengo problemas de espacio y ahora que empiezo a decidir que va a desaparecer no encuentro que elegir, es que es tan difícil, porque son como etiquetas del pasar de los días, unas canciones me llevan a otras temporadas, buenas, malas, mediocres, grandiosas, tortuosas. De todo hay en la memoria, de todo puedo rescatar algo. Por fortuna me ha llegado una semana para poder trabajar a gusto, poder ordenar lo que se pueda. Aunque siempre lo digo así espero que esta semana sea definitiva para terminar con los objetivos pendientes.

Jumbo, ahora me lleva a esa mañana de invierno y las monjas caminando a la orilla de ese lago, yo solo viendo, no se de donde venía ni hacia donde iba, ni mucho menos sabía lo que me esperaba, solo estaba escuchando esa cacofonía de quiero que me quieras hoy y deseando estupideces que nunca se cumplieron.

viernes, 22 de junio de 2007

Ay, que inocente.

En una etapa de mi vida en la que pensé que sería sano algún día de estos borrarla de mi memoria en base a alcoholizaciones consecutivas y actividades inútiles y poco prosperas, pues en ese tiempo tenía la absoluta certeza de que no había mejor forma de lograr dejar las cosas en claro más que agarrándose a madrazos, ya había anulado por completo el sentido de la cordialidad, de la palabra como fin último de las decisiones civilizadas, hasta de la hipocresia como una forma de sonrisa desgraciada, pero de nada servía, la paciencia se había acabado y en el fondo solo quedaba un deseo brutal de venganza que de cualquier forma sería justa, valiosa ante todo, eramos todos sabedores de que esa venganza tarde o temprano era merecida para la redención de todos los males. Tanto fue así, que de cierta manera el apoyo de los demás era suficiente, que con magnánimo sentido decidimos perdonar la venganza, pues el meollo del asunto simplemente decidió perderse de nuestra existencia. Pero volvió. Volvió en el momento menos oportuno. Justo cuando no estaba yo para esperarlo. Y así fue como me hice de mi primer pandilla a sueldo. Solo cobraban cervezas, y lo esperaron y lo vieron llegar, pero nunca lo encontraron con las manos en la masa.
No quería acordarme de eso. Pero todo paso y ya después me olvidé también de todo eso y de nuevo me dije que ya no me importaba su existencia, ni la existencia de los demás, pero hoy me acordé gracias a la memoria, a saber perdonar lo que no se debe perdonar, por olvidar y creer que las cosas son distintas, por... inocente.

jueves, 21 de junio de 2007

Precaución

Si bajo las escaleras, procuro tomar el bandaral y medir la distancia que existe entre un escalón y otro hasta que estoy seguro que las medidas cumplen con la reglamentación internacional de construcción y no me voy a encontrar con un escalón desigual. Entonces corro escalera abajo con plena tranquilidad.
Si en sueños me encuentro a alguien que se come una pera mientras piensa que va a llegar su mamá acompañada por las tías y el cuarto está sin hacerse, la despensa está agotada me pongo a pensar sobre las consecuencias del hambre en el mundo y sobre un Ferrari que recorre los alpes mientras su conductor tiene la certeza de que llegará tarde a su reunión.