Lluvia que no beberás

miércoles, 14 de marzo de 2007

Revuelto

Mientras hacía un viaje breve a Celaya venía mal durmiendo en un camión bastante incomodo. Estos viajes siempre me producen pesadillas, yo me soñé en un viaje que tengo programado para París dentro de un par de meses, más como suele suceder en los sueños la situación espacial es lo de menos para estos casos, pues también me encontraba en mi misma casa, sin embargo se suponía que estaba en París. Ahí se encontraban todos los demás, pero con quien tenía una plática constante era con Rubén y a la vez nos encontrabamos en la oficina revisando los reportes.
En sueños puedo encontrarme en mi casa, en el trabajo y en París al mismo tiempo. Siendo que París se encuentra en una parte, mi casa se encuentra en otra ciudad, mi trabajo en otra ciudad y hace mucho que Rubén ya no trabaja conmigo. Los sueños siempre tienen esa capacidad para revolver todo y entregarnos un desmadre de lo que en realidad ocurre en nuestra existencia, si es que a esto se le puede llamar existencia, aunque Borges piense todo lo contrario.

1 comentario:

Nosoyangelica dijo...

Todos somos parte de una ficción inagotable del creador más poderoso, la mente humana. Por eso puedes estar en donde estás o tomando un helado en Timbuctú.