Me gustaría darme un arrimón a la orilla, dejar pasar a todos por la derecha por tiempos, así solo dejarlos irse de lado y no pensar hacia donde van, ni que llevan puesto, ni saber quien eran ni que significan, ni que su madre hace, ni porque los recuerdo o recordarlos a ratos porque ya todo lo inunda el aire, el aire mismo del que respiramos y transpiramos mutuamente y nos deshace de vez en cuando.
Cuando me acordaba de algo me hacía pocas cosas por imaginarme que pasaría en donde estuvieras. Hacia donde vas, eso no lo sé.
Lluvia que no beberás
lunes, 8 de junio de 2009
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