Lluvia que no beberás

sábado, 21 de julio de 2007

Me creeras

Que no he pisado una tienda de autoservicio en lo que va del año. Hoy recordé que se vencía la membresía de la mierda esa de tienda. Estaba pasando por ahí, cuando de repente me acordé que por estas fechas se vencía, que cada año era un desastre, que conocía a la de la entrada y desde la vez que discutí con ella, porque no me dejo salir por la entrada, asunto realmente imposible por las leyes del sentido común, que después de esa ocasión nos saludabamos cada vez que entraba, hoy no recuerdo su cara, hoy no recuerdo mi ración de chocolates, ni el alimento para pollos, ni las latas de atún, ni su miserable cava. No se que ha pasado durante este año, que mi promedio de lectura ha sido mediocre, por no decir que nimio, inútil, vacío. Y entre esos huecos no ha existido más que vacios en si mismos y entre ellos una miserable incertidumbre del día después, una necesidad absurda por conseguir los centavos para el siguiente día y los días subsecuentes. Un año muy raro. Ya no tengo esa categoría de: de la mierda, pasajero, bueno. Quien sabe que está pasando. Terminará donde ya se, si es que no hago algo para que no sea así. Grandes expectativas.

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