Lluvia que no beberás
viernes, 29 de agosto de 2008
¿ir o no ir?
Porque no vaya a ser de esas fiestas que dan pastel de berenjena, luego con una confirmación misteriosa, luego con la alusión a tal, sin decir bien y diciendo todo lo demás recortado, de michas. Pues ya resolví por lo pronto la finanza de aquí hasta el viernes, el viernes no se, luego lo que sigue tampoco se, porque la semana que sigue está todavía pesada e incierta, por lo pronto debería pero no, y ahora no se por donde seguir, luego ya se van a ir resolviendo otras cosas, pero ya se recorta el año por estas fechas, ya partiendo de las fiestas de septiembre todo se avalancha hasta el fina, ya cuando acuerdas ya estás tirado en un enero basura, que agarra vuelo para marzo y luego el verano es la etapa cruel, luego otra vez tocar base en septiembre para dejarte caer, todo repetido hasta que te mueras y vuelvas a resucitar, te vuelvan a amamantar, a aprender un idioma, las chingas de las clases y lo incomprensible que es hasta que estás enfrente de un teclado y no mames, ya no sabes porque no aprendiste aquello, si era cierto, si se te olvidó, si el maestro era un barco o nomás no entraste a la clase y en el examen nunca vino una pregunta al respecto, si es la falta de sentido pragmático o nomás simplemente estamos locos todos.
jueves, 28 de agosto de 2008
Depresión del trópico
Estaba pensando que en esta temporada de depresiones tropicales se debería de acercar una, todos los días las veo y nada. En el caribe se hacen bolas, unas se hacen y se desaparecen así de la nada, no tienen sentimientos ni sentido común, a lo mejor no tienen peso específico, pero cada vez tienen lineas bien trazadas, ellos, ellas o aquellos tienen bien fijo su objetivo, a veces se rayan un poquito por allá o por acá, pero casi siempre terminan donde dicen que van a terminar. Pero es que esta es la temporada en la que los psicoanálisis son bien estudiados, el otro día vi en la tele como le hacían mamografías en el cerebro a la gente para saber donde se les prenden los sentimientos del helado, del coraje de la risa y de las palabras para mocharles esas cosas y a uno que le conectaron unos ojos por fuera porque los que traía de nacimiento ya estaban bien jodidos. Pero yo me pregunto ¿porqué no nos cae la depresión tropical?, no de las comunes, de las que te dicen en un cafecito y con la cabeza llorosa en el hombro, no una de esas de relámpagos, de unos aires bien buenos, soplidos que llenan los ríos y que abrazan a todos con un frescor de no por allá bien lejos.
jueves, 21 de agosto de 2008
Voluntarios
Todo me dice tú y no me dice nada. Busqué una referencia de wilde, seguido por un rastro de whitman, que me lleva a jim morrison y otras cosas que no conjeturan aunque si concuerdan. Me acordé por la referencia, de repente la hora mágica, la maldita hora, la maldita fecha y todo lo que representa, a un paso de ese nextel que resuena intermitente en la transmisión, interfiere pero luego se va. Creo que buscamos lo mismo, buscamos sin encontrarnos y eso a la vez hace que choquemos y rebotemos cada vez con más fuerza, como los pedales de un vocho, con ese sonido seco, inconfundible. Espero a que termine de cargar, aunque no creo terminar por este día. En la mano se leía un principio nuevo, aunque cada vez se sumerge entre abismos que no se como explicar. Ahora todo es complejo, todo va regido, todavía se soporta pero no se hasta cuando. Así que espera, que todo va a salir bien, buena voluntad.
Los benditos
Había pensado que tal vez podría darle una retocada a todo este asunto, pero no es para tanto. Salí más tarde de lo que había planeado, pensando que tal vez podría llegar caminando, pero ya no hubo tiempo y tuve que salir manejando. A medio camino sabía que tenía que parar a comer, pero todo era tarde, tarde como siempre. Me fue sencillo, la tardanza, luego lo de las medallas. Luego pase como fantasma,en ese mundo en el que todo se explica con locos o demonios. Ya para después todo fue el encierro, no encontré nada interesante, no encontré nada nuevo, chispas de certeza, locura ni nada que se le parezca, ya por lo menos mefistófeles, aunque de eso ya está muy pasado. Supe que era de los románticos y que Wagner lo había musicalizado, y que puedo haber existido, pero no se mucho. Y ya para ver la triste realidad, de los sin medallas, de los números que no cuadran.
martes, 19 de agosto de 2008
ayayay
Tenía que barrer la azotea antes de que llegara la lluvia. Ahora la lluvia ha llegado y ha estado todo a tiempo para que no se llevara el polvo que me pertenece y guardo en cubos viejos o en latas o en lo que sea. Abrí un espacio para que el rayo anduviera a sus anchas, aún sigue secuestrado pero es lo mejor que le puedo dar, aunque podría ser mejor lo que puede tener, pero este país es siniestro, a veces cruel a veces no te favorece, pero estás mejor que hace poco, en algunos sentidos en otros no. Hablé con sara, dice algunas cosas pero nada en especial. Debería de encontrarme con la negrura, pero ya sabe que no me importa desde hace mucho, ni eso ni lo otro, también me gusta la ámpula, pero ahí hace mucho que nada empieza y nada termina, ahora que es del club de los ayayay.
miércoles, 26 de diciembre de 2007
jueves, 13 de diciembre de 2007
No mames.
En ocasiones quisera que no fuera tan decepcionante, a veces podría no serlo, pero todo cabe dentro de ese mismo ciclo que fragua en constancia la letanía de las palabras. Como si la vuelta sin retorno tuviera algo que ver con el último episodio, ese capítulo que no llevaba más que sangre ni media progenitora, ni paliativo ni sustento. Como recaer de nuevo en ese sigilo, en esa penumbra, en todo lo que abarca lo misterioso que lleva la imperfección, pero de ser solo una mera preocupación, a ser además de una manera de decirlo, que más podría caber en el vacio de lo dicho aquella vez, ni que decir de lo que queda por decirse, sin embargo el olvido, la mirada, el presentimiento de que el vacio rodea cualquier pedazo de conversación híbrida. Pero ya para que llegar más lejos las cosas, de una mudanza, de un paseo por las tiendas, del precio exacto de las cosas, de las veces en que uno es usado, si tantas veces, si los detalles que se desean, si toda la prefiguración es mera presunción, es una apuesta con bordes rosados, que las causas secundan a los efectos, la premonición, la astucia de evadir de inflar el relato, de llevar el suceso a su mínima expresión, me cae que no mames. No mames por favor.
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